Los colonos renuentes han renunciado a buena parte de la tecnología para llevar una vida con mayores oportunidades en una sociedad mas humanizada. Es una sociedad muy moralista, moralmente similar a las comunidades Amish y similares. Para los renuentes, el progreso debe ser para el ser humano y no para las máquinas, pues estas les quitan la grandeza al ser humano.
En sus colonias no hay robots y buena parte del trabajo ha regresado a un proceso artesanal. Así pues, es fácil verles redescubrir oficios que en el transcurso de los siglos XX y XXI se habían perdido: carpinteros, zapateros, sastres, panaderos, alfareros, curtidores, vidrieros, etc.