Colonos renuentes

Los colonos renuentes han renunciado a buena parte de la tecnología para llevar una vida con mayores oportunidades en una sociedad mas humanizada. Es una sociedad muy moralista, moralmente similar a las comunidades Amish y similares. Para los renuentes, el progreso debe ser para el ser humano y no para las máquinas, pues estas les quitan la grandeza al ser humano.

En sus colonias no hay robots y buena parte del trabajo ha regresado a un proceso artesanal. Así pues, es fácil verles redescubrir oficios que en el transcurso de los siglos XX y XXI se habían perdido: carpinteros, zapateros, sastres, panaderos, alfareros, curtidores, vidrieros, etc.

Consciencia artificial

 ¿Es posible que las computadoras y los androides desarrollen consciencia?

En tal caso se abre una polémica moral. Si los robots toman consciencia, ¿Podrían desarrollar emociones? ¿Se pueden sentir tristes en su trabajo? ¿Cómo afrontarían las frustraciones de no poder llevar una vida mas libre como la de los humanos? ¿Y las computadoras, podrían ser felices encerradas en una caja de metal?

Este es el caso de cualquier robot que podría tomar consciencia de si mismo, y tal como diría Descartes, el robot diría: pienso luego existo.

El ser humano se sentiría apabullado, viendo como los robots le exigen mas libertad, quizás incluso sueldo para sus propios gastos, e incluso vacaciones para combatir sus monótomas vidas de productividad perpetua. Una auténtica rebelión de los esclavos.